De su libro “Meteoro”:

 

 

ADIÓS A JULIA ALFONZO

Hoy el día amaneció llorando con la
angustia
de un perro abandonado,
con un aullido que penetraba hasta
los huesos,
pero no lloraba por ti, Julia Alfonzo,
lloraba por nosotros, los que nos
quedamos
a tocar tu ausencia
que pesa mayormente que el dolor que
provoca entre los deudos
el agravio de cualquier infarto.

Nos vuelves a reunir en torno tuyo
—¿Así será por siempre?—
ahora para ver nuestros poemas,
nuestros cantos, nuestras risas,
tu hermanísima alegría,
reducidos a una cajita de ceniza.

Los oradores de estas cosas dirían
seguramente:
“no te has ido porque seguirás
viviendo
en nuestros corazones”.


Yo digo que sí te has ido,
que te has ido para nuestro siempre
y ése es el dolor que nos has
clavado en cada pecho.

Yo digo que sí te has ido
y que contigo te estás llevando
una luminosa parte de nosotros
mismos,
de nuestro tiempo, de nuestra vida,
de nuestra difícil historia de fin de
siglo.

Desde hoy, para nosotros,
existe un gran vacío en la ciudad de
México.

Poetisa-actriz que falleces del corazón,
hoy que te decimos adiós
se cierra una de las páginas más
vivas
de nuestro libro.

El día, hoy, ha seguido llorando
hasta el punto final
de estas palabras.