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julio
11 – 08 viernes
desde Camelot
para Morgana
Nunca habíamos
escuchado una declaración de los mentados Derechos Humanos,
a cargo de Emilio Álvarez Icaza en el Distrito
Federal, tan contundente, precisa y con elementos de juicio
impecables para condenar las actuaciones de un grupo de
barbajanes criminales.
*
Gustavo Islas,
asiduo militante de la Mesa de Celebridades, me
obsequió un libro por demás interesante y oportuno: “Como
recuperar su empresa” un método sencillo y eficaz para
controlar y superar…la crisis… si algo sobra
luego de los sobresaltos que nos traen a mal traer. ¡Gracias
Gustavo!
*
“Si realmente
quieres superar
la situación,
debes trabajar
en lo único
sobre lo cual
tienes todo el
control:
tú mismo”
*
A propósito del
fútbol, tema principal de la “Hora de
Titanes” difundida en la siempre XENQ, desde
Tulancingo, transcribo un ensayo sobre el asunto, publicado
en 1990 por E. Galeano.
*
“Hasta el Papa
de Roma ha suspendido sus viajes por un mes. Por un mes,
mientras dure el Mundial de Italia, estaré yo también cerrado
por el fútbol, al igual que muchos otros millones de simples
mortales.
Nada tiene de
raro. Como todos los uruguayos, de niño quise ser jugador de
fútbol. Por mí absoluta falta de talento, no tuve más remedio
que hacerme escritor. Y ojalá pudiera yo, en algún imposible
día de gloria, escribir con el coraje de Obdulio, la gracia de
Garrincha, la belleza de Pelé y la penetración de Maradona.
En mí país, el
fútbol es la única religión sin ateos; y me consta que también
la profesan, en secreto, a escondidas, cuando nadie los ve, los
raros uruguayos que públicamente desprecian al fútbol o lo
acusan de todo.
La furia de los
fiscales enmascara un amor inconfesable. El fútbol tiene la
culpa, toda la culpa, y si el fútbol no existiera, seguramente
los pobres haría la revolución social y todos los analfabetos
serían doctores; pero en el fondo de su alma, todo uruguayo que
se respete termina sucumbiendo, tarde o temprano, a la
irresistible tentación del opio de los pueblos.
Y la verdad sea
dicha: este hermoso espectáculo, esta fiesta de los ojos, es
también un cochino negocio. No hay droga que mueva fortunas
tan inmensas en los cuatro puntos cardinales del mundo. Un buen
jugador es una muy valiosa mercancía, que se cotiza y se compra
y se vende y se presta, según la ley del mercado y la voluntad
de los mercaderes.
Ley del mercado,
ley del éxito. Hay cada vez menos espacio para la improvisación
y la espontaneidad creadora. Importa el resultado, cada vez más,
y cada vez menos el arte, y el resultado es el enemigo del
riesgo y la aventura.
Se juega para
ganar, o para no perder, y no para gozar la alegría de dar
alegría. Año tras año, el fútbol se va enfriando; y el agua en
las venas garantiza la eficacia. La pasión de jugar por jugar,
la libertad de divertirse y divertir, la diablura inútil y
genial, se van convirtiendo en temas de evocación nostalgiosa.
El fútbol
suramericano, el que más comete todavía esos pecados de lesa
eficiencia, parece condenado por las reglas universales del
cálculo económico. Ley del mercado, ley del más fuerte.
En la organización
desigual del mundo, el fútbol suramericano es una industria de
exportación: produce para otros.
Nuestra región
cumple funciones de sirvienta del mercado internacional. En el
fútbol, como en todo lo demás, nuestros países han perdido el
derecho de desarrollarse hacia adentro.
No hay más que ver
los seleccionados de Argentina, Brasil y Uruguay en este mundial
del 90. Los jugadores se conocen en el avión. Solamente un
tercio juega en el propio país; los dos tercios restantes han
emigrado y pertenecen, casi todos, a los equipos europeos.
El Sur no sólo
vende brazos, sino también piernas, piernas de oro, a los
grandes centros extranjeros de la sociedad de consumo, y al fin
y al cabo, los buenos jugadores son los únicos emigrantes que
Europa acoge sin tormentos burocráticos ni fobias racistas.
Parece que muy
pronto cambiará la reglamentación internacional. Los clubes
europeos podrían, dentro de poco, contratar a cuatro o tal vez
cinco, jugadores extranjeros. En este caso, me pregunto qué será
del fútbol Suramericano. No nos van a quedar ni los masajistas.
En estos tiempos
de tanta duda, uno sigue creyendo que la tierra es redonda por
lo mucho que se parece al balón que gira, mágicamente, sobre el
césped de los estadios. Pero también el fútbol demuestra que
esta tierra no es muy redonda, que digamos.
*
El deporte
únicamente es útil cuando enseña a trabajar en equipo y tener
metas compartidas. En las escuelas esta debe ser la meta de tal
disciplina, pues si de algo carecemos en México,
es el saber trabajar ordenadamente, bajo directrices bien
pensadas y mejor implementadas.
Nunca hemos
sobresalido deportivamente en el mundo, ni en el ámbito
nacional, como equiperos triunfadores; siempre quedamos a
medio camino, pretextando canchas infames, público belicoso,
clima incómodo, rivales rudos, árbitros parciales, balones
cuadrados, comida extraña, camas duras, agua fría, no hay
taquitos ni chiles verdes y otras mil variantes del por qué
somos mediocres irremediables.
Desconocemos el
trabajo a profundidad para llegar a objetivos valiosos;
preferimos la vistosidad de un triunfador individual en el box,
ciclismo, tennis, clavados o billar que los éxitos derivados de
una cultura superior, fundada en valores comunes, ideales
compartidos, esfuerzo de conjunto y solidaridad a toda prueba
cuando las cosas no salen bien o al gusto. Carecemos de
compromiso con los demás y con nosotros mismos. Disciplina que
proporciona la práctica deportiva cuando la conocemos en la
niñez. Después ya es tarde y de nada sirve.
*
El deporte está
totalmente mediatizado y prostituido desde la raíz, pues vivimos
acorralados por las noticias de los éxitos económicos de los
deportistas profesionales, que no tienen otro mérito y son
pagados locamente, como nadie más, con mucho menos trabajo y
esfuerzo y sobre todo sin mérito trascendente en pro de la
humanidad.
Ellos mismos son
victimados por el esfuerzo desmedido a que someten su cuerpo,
dejan la salud en los entrenamientos y, pronto, solo quedan
piltrafas incurables, en la inmensa mayoría de los casos,
incluyendo los aficionados despistados que poco o nada saben
del cuidado que deben tener cuando tratan de imitar a sus
ídolos.
*
Tampoco en la vida
cotidiana sabemos trabajar por un propósito común, menos en la
politiquería donde cada cual lleva agua a su molinito, como
sucede en Tulancingo y en los adormecidos
pueblitos de la serranía poblana, donde no
salimos de perico a perro, atorados por rivalidades infundadas,
meros caprichos, y el ver los negocios jugosos en otras manos
que no son las mías., dijeran los que se fueron a ordeñar otras
ubres igualmente públicas. Lástima.
*
Garrido.-
significa: Gallardo, hermoso, también gorjear, parlotear.
*
Nadie cambia
si no necesita cambiar.
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Abundio, Sidronio,
Cipriano arman el guateque de Hoy en el paraíso.
Mañana, siguen el festejo Nabor, Epifania Procio e
Hilarión. ¡Abrázalos donde los encuentres!
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