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7.Jul.08

Pterocles Arenarius

desde Guanajuato, Gto.

 
 

In Naturalibus

 

¿México, estado fracasado?

 
     
   
         
     
     
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Lilia Luján

 
     
  VISIÓN DE LA ARTISTA SOBRE SU OBRA  
     
     
 

 

 
 

DONACIÓN

 
 

del PROYECTO GASTRONÓMICO Tulancingo de sabor©

 
 

a la POBLACIÓN DE TULANCINGO

 
 

 

 
     
     
     
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  En México están ocurriendo cosas que debieran alarmarnos. Pero, como bien sabemos: “Aquí no pasa nada. Hasta que pasa”, es decir, cuando ya es demasiado tarde. Creo que debiéramos estar absolutamente alarmados cuando nos dicen miles de veces por televisión y radio que “Pemex no se privatiza, se fortalece” y cuando examinamos la propuesta de Felipe Calderón para el tal fortalecimiento encontramos que se hará quitándole todas las facultades y trabajos para dárselos a la iniciativa privada.  
 

Si fortalecer a Pemex es quitarle los trabajos de exploración, explotación, extracción, transporte, refinación y distribución del petróleo –todo lo cual está, además, prohibido por la Constitución Mexicana–, nos preguntamos, ¿creerán que somos tan estúpidos? Nos están mintiendo. Eso no es fortalecer, eso es exterminar. A Pemex en este caso. Quizás sí crean que somos estúpidos porque suponen que esto que está escrito no lo entendemos, lo han dicho Georgina Kessel y Jesús Reyes Heroles, el pequeño.

 
 

Otro suceso que debiera tenernos en focos rojos es el cotidiano asesinato de jefes policiacos y de supuestos narcotraficantes. Ejecutados diariamente por decenas. Decapitados, torturados de maneras que parecen imposibles para lo que consideramos un ser humano. Muertes espantosas perpetradas por criminales despiadados; una o varias guerras están ocurriendo en nuestro país. Una, la que dice sostener Felipe Calderón contra los criminales. Pero varias más entre ellos. Un alto funcionario de la ONU ha dicho recientemente que el 60 por ciento de los municipios de México han sido vendidos –por sus gobiernos– al narco y agrega que el problema de la guerra entre narcos es porque tal venta se hizo más de una vez a diferente comprador. ¿Será posible?

 
 

Otro tema que nos lleva al asombro y a la estupefacción es el hecho de que se haya descubierto que hay una escuela de torturadores en la ciudad de León, Guanajuato. Avalada por el gobierno municipal por supuesto, pero no sólo eso, al inquirir al alcalde leonés que se llama Vicente Guerrero, éste dijo “me vale güilson lo que digan” los medios y (suponemos) la sociedad completa (la declaración sorprende por varios motivos: el primero es porque don Vicente Guerrero sufre algún daño cerebral que le impide hablar normalmente y eso le da a su declaración un sorprendente sesgo de congruencia: no sólo fue pronunciada por alguien que pronuncia como un estúpido, la declaración es notablemente estúpida). ¿No tendrá idea ese señor que la tortura es un delito incluso contra los enemigos en una guerra?

 
 

Otro tema que nos mantiene divididos es la discusión sobre la ya mencionada propuesta de ley de Felipe Calderón para “fortalecer” a Pemex. En Guanajuato, el Partido Acción Nacional distribuye un documento propagandístico en el que dicen, entre otras cosas que

 
 

“El 43 por ciento de la gasolina que consumimos a diario es comprada a los Estados Unidos, ya que nosotros no tenemos tecnología ni la infraestructura para producirla nosotros mismos”.

 
 

Anotemos que la cantidad que se compra de gasolina a EU es un dato cierto, pero esto es así porque los sucesivos gobiernos neoliberales no han querido construir más refinerías desde hace 25 años. Y hoy le echan la culpa a Pemex y a la ineptitud de los mexicanos para justificar que tales trabajos se pretendan entregar a la iniciativa privada.

 
 

La segunda parte de la oración es una mentira flagrante e insostenible. Sí tenemos tecnología, sí tenemos capacidad para producir gasolinas y otros derivados del petróleo. Aquí se han producido gasolinas de manera que el país fuera, en otras épocas, autosuficiente en el consumo de ese combustible y se ha hecho durante setenta años. Tecnología sí tenemos. Infraestructura no, porque se han negado a construirla.

 
 

Entre muchas más cosas, en el folleto nos aseguran que

 
 

1.- La iniciativa presentada por el “presidente” Calderón asegura que el petróleo no se privatice en ningún sentido (subrayado del folleto, entrecomillado del que escribe).

 
 

¿Entonces cómo llamarle al hecho de que en esa iniciativa se autorice a las compañías privadas a participar en la exploración, extracción, transporte, almacenamiento, refinación y distribución del petróleo mexicano? Si se autoriza a la iniciativa privada a participar en el mejor negocio que hay en el mundo en este momento ¿quién puede creer que los grandes capitalistas dejarán algo para Pemex?

 
 

Si los capitales privados llegaran a hacer todos los trabajos que hace Pemex, ¿entonces para qué queremos a Pemex? ¿Eso es fortalecer a Pemex? No, ciertamente, eso es desaparecer a Pemex. Luego, Felipe Calderón, una vez más, nos está mintiendo.

 
 

En el folleto también se afirma que

 
 

2.- (La iniciativa de Calderón) Asegura que el petróleo siga siendo de todos los mexicanos.

 
 

¿De qué manera seguiría siendo de todos los mexicanos el petróleo si los únicos que obtendrán ganancias serán quienes lo trabajen, es decir, las compañías privadas?

 
 

También afirman que

 
 

“En el último año PEMEX (sic) aportó 680 mil millones de pesos a las finanzas públicas. Con esta reforma aumentará esta cantidad, beneficiando a tu Estado y a tu Municipio ya que tendrán más dinero”.

 
 

Hoy la Secretaría de Hacienda despoja a Pemex del 80% de sus ganancias. ¿Una compañía privada entregará a Hacienda el 80% de lo que gane? Por supuesto que no. ¿Hay algún ingenuo que crea que Halliburtos, Repsol o Shell van a dejar al gobierno de México tanto dinero por impuestos como lo hace Pemex? Los consorcios privados trabajan para obtener ganancias muy grandes, no para entregárselas a gobiernos corruptos. Otra vez, Felipe Calderón nos está mintiendo.

 
 

Y en este momento, después de que se ha descubierto que el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, siendo funcionario público, presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y luego subdirector de la Secretaría de Energía, en tales momentos las compañías de su familia recibieron contratos multimillonarios con Pemex e incluso el propio Mouriño firmó como apoderado legal de las empresas de su familia. ¿Quién puede creer que el presidente y su secretario de gobernación son honestos? ¿Quién les va a confiar que metan a los voraces empresarios nacionales o, pero aún, los transnacionales para que se apropien de la riqueza que produce nuestro petróleo?

 
 

Felipe Calderón quiere crear al Carlos Slim del petróleo. Recordemos que a Slim se le entregó Teléfonos de México casi de regalo y hoy es el individuo más rico del mundo a costillas de saquear a todos los mexicanos con las tarifas de teléfono más caras del mundo.

 
 

Con Zedillo se entregaron los bancos a consorcios extranjeros, hoy pagamos, otra vez, las tarifas bancarias más altas del mundo.

 
 

Recordemos que los sucesivos gobiernos, desde Miguel de la Madrid hasta ahora, han entregado miles de empresas que eran propiedad de la nación (puertos, carreteras, minas, concesiones de televisoras y de estaciones de radio, aeropuertos, etc.) y México no ha recibido ningún beneficio de ello. Es decir, tienen un cuarto de siglo cometiendo el mismo error y no han aprendido a evitarlo. Más todavía, hoy quieren repetirlo con Pemex. Pero no descartemos otra posibilidad: no es que sean tan ineptos, es que a ellos les conviene. Es decir, saquear las riquezas de México es un acto de corrupción y los últimos presidentes han venido actuando como simples, pero multimillonarios, coyotes a favor de las empresas transnacionales.

 
 

¿Es esto lo que, dicen, no entendemos la mayoría de los mexicanos? ¿Deben decidir sobre ello sólo los especialistas? ¿En qué se gastó Vicente Fox 300 mil millones de pesos de excedentes petroleros durante su último año de gobierno?

 
 

Por último, vender el petróleo crudo es una de las más terribles e inconscientes maneras de dilapidar una enorme riqueza. Del petróleo se obtienen cientos o miles de otros productos al refinarlo. ¿Por qué no se hacen aquí en México esos trabajos para que la riqueza que produzcan se quede en nuestro país, como lo exigiera durante décadas uno de los más grandes mexicanos de la historia reciente, el ingeniero Heberto Castillo?

 
 

Lo anterior, darnos cuenta de que nos han mentido, de que quisieran abusar de nuestro desconocimiento y, usándolo como pretexto, decidir algo que nos afectará a todos es sumamente molesto. Si Calderón nos hubiera hablado con honestidad quizá hasta le hubiesen dado algunos el beneficio de la duda. Pero esta intención clara de sorprendernos, más la corrupción de Mouriño, no dan un resquicio de credibilidad a Calderoncito. Hay que detenerlo. Ni siquiera por que fuéramos fans de López Obrador, sino porque en unos años vamos a lamentar que cada ciclo salgan de México miles de millones de dólares y la gasolina esté más cara que nunca y el petróleo –que alguna vez fuera nuestro– esté siendo usado por Estados Unidos para sostener sus guerras y su política estratégica para invadir y someter a otros países como ocurre ahora con Irak y Afganistán y los líderes corruptazos de Pemex seguirán con sus pemexgates, pero ahora se habrán agregado, ya se agregaron a ellos Camilo Mouriño, César Nava, Juan Bueno Torio, el propio Calderón, Germán Martínez y más cuates de ellos.

 
 

Y al país se lo estará llevando el patas de cabra. A tal situación los teóricos la definen como “estado fracasado”, es decir, es un caso en el que el estado, quien lo dirige, el gobierno, no sirve para nada, no hay ley, no hay orden, no hay progreso, hay feudos que no obedecen ni a la ley ni al gobierno más que a sus propios intereses como Televisa y Tv-Azteca, los narcos, los archimillonarios. ¿Y entonces el resto por qué va a obedecer si el propio gobierno viola la ley? Para allá vamos.

 
     
 
 
 
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