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–(…), preferiría ser bárbaro. |
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León Tolstoi
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PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA |
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DIVISION DE
OPERATIVOS ESPECIALES |
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Informe Diario de Operativo Especial de Vigilancia y
Seguridad |
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Lugar. gran otel paraizo sito ab sentral 3 sentro
istorico |
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Fecha. 5 de octuvre de 1998 |
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Evento. cóngreso anual azosiazion nal dezcritores
punto |
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Instalación de Guardia. 7 con 50 am en punto alas 8
llegaron: los congrzistas del cóngrezo normal cin nove edad
punto |
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Incidentes. a lora de comer como 3 congreziztas del
cóngr partisiparón alpareser en un intento de riña estando;
alpareser en estado debriedat se digeron_ injurias y amenasas
luego otros mas entrarón alpareser igual en estado debriedat com
mas amenasa y injuria Bijilansia; entro preguntando que cual es
el provlema y el c cecretario de culturas dijo que Bijilansia no
se metiera por ser pleito de inteleptuales punto |
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Observaciones. barios elementos de Bijilansia
alludarón ayebar a congresistas de el cóngreso a sus avitaziones
del suso dicho ohtel por ser personas anzianas y no sostenerse
alpareser en estado debriedat punto |
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Firma Informe. Zarjento primero Ananías Pelaes |
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5/X/98 |
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Llegada al congreso. Registro. Instalación. Ah, los escritores.
Saludar a medio mundo. Buen hotel, buen servicio. Bufet de
bienvenida. Comilona. Chismerío. Embriagadero. Sonrisas para
mostrar los dientes. Duelos de “ingeniosas” agresiones verbales:
desprecios y descolones; zalamería y abyección. También
dignidad, hay que decirlo. Los Arcaístas estallaron.
Pleito, insultos de verdulera, escándalo. Hasta la policía
apareció. Divertido. No más. Luego, primera sesión: ocho
ponencias, ejemplar somnífero. Memorable, nada. Pavorreales,
todos, casi. Huida necesaria, charla grata pero en la cantina. A
la cama casi borracho. |
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PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA |
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DIVISION DE
OPERATIVOS ESPECIALES |
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Informe Diario de Operativo Especial de Vigilancia y
Seguridad |
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Lugar. otel paraizo ab sentral sentro |
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Fecha. 6___________________________________________ |
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Evento. congrezo az nal descritore |
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Instalación de Guardia. 8 y 25 y cin nobeda punto
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Incidentes. aprotsimadamente a las 12 y 17 en punto
se pre cento de pie un sugeto alpareser; en estado debriedat y:
sidentifico por gafete bisible disiendose cer partisipante o
seaze congrezizta del cóngre. esta Bijilansia le manifesto; que
así no se le bolbia a dar el paso y se le dio el concejo que no
tome por que bigilansia no se ace rez ponsable y; se fue
riendoze punto otro in sidente como a las 6 de la tarde en punto
con 23 minutos esta; Bigilansia agarro a 3: indibidos que se
drogaban en la puerta alpareser: con canavis o seaze mariguana
alpareser de sinaloa por el holor Bigilansia los iva: arremitir
y no por identificarse con gafete del congrezo y, se les dijo
que se metieran por el mal as pecto ala sosiedat punto |
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Observaciones. ce ob servo que a lora de la comida
todos los congrezistas se pusieron a injerir bebidas alcolicas y
ya casi no fueron a las lecturas de sus propios compa ñeros i lo
de maz cin nove edad punto |
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Firma Informe Zarjento primero Ananias Pelaez |
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6/X/98 |
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“…y así, todo volvió a ser tan triste como hasta entonces”. Termina
la narración una ponente. Cuento breve (veinte cuartillas en caja
ortodoxa) y ágil (introspección continua) de un desencuentro amoroso
(formalmente bien escrito, metaforería hasta la oscuridad,
literatura bonita. Temblor de vida, poesía real, fuerza humana,
escasas). |
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Luego…, más… Mucho más… |
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Juego hasta más allá de la náusea, chistosadas, acertijos,
adivinanzas, retruécanos… Paliques. Ingenio harto. Genio parvo. |
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Hastío. Leamos sólo a los clásicos. |
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Todo escritor es una isla. Cada uno es una corriente literaria. A
nadie seduce obra que no sea la propia. A veces ni ésa. Nadie
entiende a nadie. Todos claman por atención hacia sí. El
pavorrealismo es la desesperada búsqueda contra el aislamiento y la
incomprensión. La incapacidad de conquistar otra alma provoca que se
haga tanta chistosada y juego. Es la forma barata y fácil de
cautivar un rato. La conquista definitiva es la que estremece, la
del que se presenta grosera, ofensivamente descubierto, mostrando
sus vergüenzas, sus verdades, las de todos. |
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Basta. Nadie vaya a creerme. |
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Estoy demasiado borracho.
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PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA |
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DIVISION DE
OPERATIVOS ESPECIALES |
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Informe Diario de Operativo Especial de Vigilancia y
Seguridad |
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Lugar. Mizmo______ |
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Fecha.
7____________________________________________ |
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Evento. sige Cóngrezo A.nal descritores_____ |
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Instalación Guardia.7 de la mañana en punto con 48
minutos ah las 9 en punto y 45 empezarón a llegar tarde los
congreziztas y todo normal pero con barios dellos en estado
debriedat alpareser desde ayer punto___________ |
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Incidentes. Insidente; grabe ha las 6 de la tarde
en punto pasadas aproccimadamente 34 minutos se pre centaron de
pie dos sugetos zos pechosos de cer rateros y far farmasi
farmaco o seaze bisiosos droga diptos por el pelo: largo y de
barbas y la ropa con la compania de una zeñorita zos pechoza de
prostituzion por no traer la ropa que uza la muger en; los
pechos los indibidos y la zeñorita declararonse ser:
congreziztas del congr. al eccijir su gafete ecsplicaron: no
avercelos mandado el congrezo por lo cual: esta Bigilansia
desidio; que nomas__ pasaba la zeñorita y no: los sugetos por
zos pechosos pero, de repente y con apollo de cerian 30
indibidos se metieron todos por la juerza y dando: portaso por
ebitarlo bijilansia de tubo a muchos ciendo: golpiados bairos y
uno de los zos pechosos de al prinsipio resivio un macanazo en
esto de aqui de la frente y;disiendose congrezista del congrezo
y sangro punto y |
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aparte co mentario como de todosmodos se metieron el
cuerpo de segurida monto un operatibo y dis perzarlos antes se
les albirtio que se fueran desobedesiendo a la autorida
probocando un enfrentamiento se tubo que disparar dos cartuchos
lagrimojenos contra los a pollos y se de tubo a 8 dellos que se
zoltaron a orden es del Ceñor Cecretario de culturas punto ah
los puetas se les asusto pero bigilansia alludo a los mas
ansianos a salir del des orden los delincuentes que dieron
portaso ulleron y los suzo dichos que probocaron todo se
metieron a la sala leyyendo en publico vuenas anegdotas que si
gustarón al publico punto y lo demas cin noveat puntoyfinal___________ |
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Observaciones. el ceñor lic y Cecretario de
culturas protesto el operatibo amenasando a la corporasion y
ecsijiendo se zoltara a los de tenidos lo que se izo luego otros
puetas tan bien inzultaron a nuestra corporazion al ceñor
cecretario se le vio ir ritado pero ya luego: se encontento y
asta sostubo invitar a conbibir a la polisia con la
inteleptualidat punto se pidio dis culpas alos congrezistas
antes zos pechosos de rateros y cuantimas a la zeñorita pero:
les dio risa punto el retiro fue amistoso y fuera de orario cin
mas nobeda punto_________ |
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7/X/98 |
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¡Qué final! |
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Cuando el congreso se debatía en un brutal marasmo, ocurrió. Un
milagro. |
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Yo padecía una cruda sensitiva, que suelen ser maravillosas y
--con el adecuado contexto-- hasta místicas. Pero si la
circunstancia es nociva, infernales. Ya sentía odiar la
escritura, despreciar a los escritores y al género humano. La
única esperanza era curar la cruda, salir del infierno. Debía
abandonar el congreso y, en la cantina, conseguirme otra visión
del mundo. Antes buscaría mi expulsión –no importaba si
vergonzosa con tal que vitalicia– de todo congreso: armar un
gran escándalo, insultar al ponente en turno, pero… |
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…, entró un grupo: tres personas caminando con una rapidez por
lo menos inapropiada. El auditorio entero fijó su atención en
ellos. Decididos enfilaron hacia el presídium. Los ponentes se
desconcertaron; uno de ellos, el poeta Torcuato Máximo, se
retiró atemorizado. La narradora Lizuli Savignac permaneció en
su asiento, ida de la realidad. La poetisa Albarela Henderson,
conductora de la mesa, también abandonó, mustia, su sitio. |
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Muchos pensaron, lo averigüé después, en una invasión de
maleantes o de alguna organización política que tomaría el
congreso como escaparate. |
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Si el astroso trío se hubiera propuesto una entrada espectacular
no habría logrado algo mejor que lo que ocurrió. |
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El hombre de mayor estatura: espigado, melena montaraz, barbas
negras, rudas, breves; ropa fatigada, no sucia pero tampoco
pulquérrima. Aspecto casi brutal. Confundible con un estibador
si no fuera por el brillo inteligente, agudo en la mirada.
Diríamos que era actor si no fuera por la falta de armonía en
sus facciones: cabeza vasta, nariz prominente y boca
seminegroide. Pensaríase en un atleta pero era viejo para ello.
Si me apuran hablaría de un revolucionario, pero su descuido en
vestimenta y desparpajo en actitudes le anulaban toda
posibilidad de transmitir la menor convicción política. Se
presionaba la cabeza con un pañuelo. Sangraba. Eso lo hacía
alarmante. |
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El de menor estatura era negro, fornido. Cabello crespo,
voluminoso y más ultrajado que el de un rastafari, aunque
el estropicio era obvio efecto de intemperismo y no capricho de
peinador. Nariz judaica, etiope; ropa amplia de tela basta.
Botines mineros y un gran morral lo asemejaban gambusino. Miraba
con ojillos desquiciados de astucia; desbordaban la sagacidad
que hace sentir desnudo a quien miran. Una mueca burlona en los
labios y la brillante barbilla de macho cabrío le daban aspecto
de fauno. Creí intuir que de aflojarle las agujetas descubriría
sus patas de chivo. |
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Parecían comandados por una muchacha de acaso veinte años. Su
caminar libre, elástico y seguro hacía pensar en una bailarina.
Su cara simple y bonita, casi infantil, discordaba con ciertos
matices que sus negros ojos mostraban en la mirada, de pronto
dura, de acero. Muy esbelta, de estatura promedio entre las de
los hombres; el largo pelo, brillante crin, era recogido con
suavidad casi a la espalda. Vestía pantalón vaquero de mezclilla
luida; chaleco blanco bordado de primores artesanales en
abigarramiento florido; debajo, una sencilla pero inquietante
camiseta contradictoriamente masculina, traslúcida. Lo
perturbador era la belleza que se insinuaba, se traslucía
gracias a la ausencia de cualquier prenda, bajo la camisetita. |
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El
auditorio oscilaba entre el desconcierto, el temor y la curiosidad. |
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Seguros, directos llegaron hasta la mesa semiabandonada, sin
conducción. Desafiantes, percibiendo la confusión tomaron el
presídium, mientras, el local, en su parte trasera, se poblaba
de gente desaliñada. El temor de los escritores creció, pero
sólo era el público de los tres personajes. La muchacha habló de
“un pequeño incidente con un pobre hombre que está obligado a
permanecer en la entrada”. Le restó importancia. Identificó a la
triada como representantes del Liceo Cínico Los Perros.
¿Helenísticos?, ¿provocadores?, ¿simples egomaniacos? |
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Los escritores, en gran mayoría, éramos hombres y mujeres
viejos, ventrudos, descoloridos, lampiños, asépticos,
sedentarios culiatornillados ante escritorios de oficina,
inmersos en la seudo realidad libresca. Los perros
nos tenían en un puño. |
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El sangrante, narrador, leyó un cuento: un hombre armado,
solitario y hambriento se apodera de un beauty shop gym
boutique spa secuestrando a unas treinta mujeres. Se
presenta la policía, cerca el local y el bandido resiste unas 72
horas. Después de peripecias al parecer intrascendentes va
liberando a las víctimas por grupos de seis. Pasada la primera
noche salen las ancianas: algunas aparecen llorando, sin
embargo, piden a la policía clemencia para el malhechor. El
segundo día las maduras; muchas de las cuales permanecen en los
alrededores y se empeñan en introducir alimentos. Organizan un
grupo que pretende salvar de la ley al bandolero. Al final, las
últimas seis se niegan a ser rescatadas, se asumen
secuestradoras del asaltante y exigen un helicóptero al
aeropuerto y un avión equipado con vituallas, piloto, buen vino
y combustible para tres meses. Síndrome de Estocolmo. El público
tuvo actitudes diversas: una minoría se vio, por lapsos
sacudiéndose de risa; otros quedaron impávidos, algunos
desatendían. |
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El negro leyó un poema de contenido atroz. Descriptivo. Sin
piedad. Con dolor. Un niño no niño. Cosa fláccida. Húmeda. El
niño muerto. La miseria. La conmovedora ignorancia y el
estoicismo incomprensible del pueblo en medio de las ingentes
desgracias “naturales”. Palabras sencillas que golpean lo
humano. Nociones que llegan al instinto esencial convertidas en
texto. Contraste: vida en botón, muerte triunfante. Injusticia
brutal sugerida. Derrota terrible que impele a la vida. Pude ver
a algún autor profundamente impresionado. La gran mayoría se
mostró indiferente. |
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La mujer leyó su Elogio del macho. Con voz casi infantil
recorrió un cuerpo de hombre, inventando fetichismos alrededor
de ciertas regiones; creando inauditas atmósferas. Premisas para
un remate del que no pude discernir si era pueril o asombroso;
conclusión que era descubrimiento o quizás tautología. Aunque de
pronto adquiría estatura de teorema: |
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La verga es la verga |
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Varias poetisas, agredidas o impresionadas, casi saltaron sobre
sus asientos. Muchos hombres se notaban radiantes, complacidos.
Algunos gays congresistas aplaudían gritando jubilosos.
Bailaban, reían, cantaban. Perturbaron por algunos minutos
cantando en voz alta el concluyente verso. El cuerpo masculino
había devenido en objeto de uso, deleite y lascivia. ¿Venganza
feminista?, ¿correspondencia erótica?, ¿simple ludismo venéreo? |
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Entre tanto, el público de Los Perros guardó un silencio
entre obstinado y respetuoso. Parecían tener la consigna de no
vitorear a sus héroes. Entonces empezó lo emocionante. Como para
celebrar la intervención del Liceo Cínico se desató el
caos. La audiencia de intelectuales huyó despavorida. Gente del
público peleaba contra policías. Habían entrado los bárbaros y
tras ellos los servicios de “inteligencia” del poder a
expulsarlos. Lanzaron gases lacrimógenos al interior del recinto
de cultura. Algunos escritores se aterraron, otros, –que muchos
años atrás participamos en manifestaciones y luchas callejeras–
nos divertíamos. El secretario de cultura personalmente detuvo a
los vigilantes que parecían dispuestos a un asedio prolongado al
auditorio. |
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Policías y rebeldes en contacto, actuando sus papeles,
deshicieron la modorra. Despertaron a la literatura. En efecto,
en pocos días aparecieron múltiples reseñas y crónicas; después
varios cuentos y algunos poemas. Incluso hay una novela*
alrededor del episodio. |
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La clausura oficial se canceló. No hubo discursos. A cambio se
organizó una espectacular borrachera. Las acciones y lecturas de
los Cínicos fue la sacudida, la acción gendarmeril
completó la catarsis. |
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Impetu alcohólico e indomable curiosidad acerca del Liceo
Cínico Los Perros hicieron presa del congreso. |
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El (casi falso) peligro de ataque policiaco hermanó a los
congresistas. Después de una enérgica, aunque breve, reprimenda
de la máxima autoridad presente a sus guardianes, nos perdonamos
todos. Autoridades, policías, escritores, edecanes y hasta
empleados del hotel hicimos comunión de alegría, lenguaje y
bebidas del espíritu. Abandonamos El Paraíso amaneciendo el día
siguiente. Fatigados. |
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* Oficio de perro (Sabiduría cínica), Peláez, Ananías;
Ed. Siglo XXI. 2002, México. El policía Peláez asimiló
sorprendentemente rápido las reglas de la ortografía, la
redacción y no pocos secretos del arte narrativo; víctima de la
fascinación y desconcierto ante dos fenómenos: la
autodenominación, para él, inverosímil: Liceo Cínico Los
Perros y las “vuenas anegdotas” contadas de aquella forma
y por semejantes personajes en aquel memorable congreso. |
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