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Por
Julio Torri Cervi para
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Agustín Vargas
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Si la
función primordial del arte es vencer el tiempo –o luchar contra
él–, cabe asentar que el joven pintor y arquitecto Agustín Vargas
está cumpliendo con esa tarea de preservación y de testimonio. |
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Desde hace
doscientos años, la Cultura Mexicana ha tenido que sobrevivir
precariamente junto a la sofocante factoría del progreso (y del
capitalismo). Como vegetal bajo amenaza de muerte, nuestro pueblo ha
generado, sobre todo en la cultura, una floración rápida y desmesurada
y, quizá por eso, efímera. |
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México es
antípoda de los Estados Unidos de Norteamérica, toda la América
hispánica lo es. De modo que, en la premura por vencer el tiempo –y
a su aliado el progreso, negador de raíces– es donde el Artista
aparece en su real dimensión de testigo y profeta. |
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Sin
embargo, Agustín Vargas no es sólo un Artista de la nostalgia.
Recoge, cierto, los más entrañables vestigios del ayer, las prendas
de nuestra autenticidad cultural y nacional; pero lo hace [!Y con
qué fidelidad y ternura admirables!] para hacerlos perdurar en su
obra, proyectada hacia tiempos por venir, para que alcancen, si no
la inmortalidad, sí la longevidad del Arte. |
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Julio Torri-C.
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