| |
| |
Culturalcingo,
A.C.
Nutrida y amena
tarde
de
lectura
Nutrida tarde de lectura tuvo lugar
el pasado 6 de marzo en la ciudad de México organizada por Culturalcingo,
A.C., en la que quince poetas y escritores participaron con sus poemas y
cuentos y una noble disposición a escuchar y opinar. Sobre la que José
Antonio Durand nos escribe:
|
|
|
| |
| |
| |
| |
| |
|
UNA VELADA LITERARIA
|
| |
|
por José Antonio Durand |
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
 |
|
|
El próximo
pasado viernes 6 del mes en curso, acudimos a la tarde de lectura
organizada por Culturalcingo, A.C., un reducido número de amigos con el
afán de leer y escuchar la producción literaria de los
poetas y narradores ahí reunidos.
Nátaly Montiel, Ulises
Paniagua y María Eugenia Rodríguez. |
|
|
| |
|
|
| |
| |
El recinto, ubicado en el corazón de
Mixcoac, justo en la calle de Leonardo da Vinci, constituía el marco
adecuado para una velada como la planeada en tanto que se respira en él
un ambiente intelectual propiciatorio: libros y más libros, discos, discos y discos, cuadros, máscaras,
fotografías, figurillas prehispánicas, piano en el centro de la sala,
detalles de buen gusto por toda la casa e, infalible, Johann Sebastian
Bach de fondo…
Jorge Quintanar,
Nicolás Fuentes, Mónica Suárez y
Mariella
Gómez |
|
 |
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
Los asistentes: Mariella Gómez, Susana Bernal, María Eugenia Rodríguez
(acompañada de su señor esposo), Nátaly Montiel, Mónica Suárez (todas
ellas integrantes del Taller de
Creación Literaria Cartago), Gustavo Ponce; Félix Pacheco,
Nicolás Fuentes, Jorge Quintanar, Ulises Paniagua, Delia Cabrera, la propia Cristina de
la Concha, Luis Ovidio Ríos (quien se unió tarde al grupo porque prefirió
una larga sobremesa con el poeta Fonz de Tanya), y quien esto escribe.
Delia Cabrera, Félix Pacheco y Gustavo Ponce |
|
 |
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
 |
|
No obstante su calidad de anfitriona,
Cristina llegó con el acostumbrado retardo de toda cita (aunque habiendo
dejado a quien nos recibiera). Esta vez su coartada la liberaba de todo
reclamo: una consulta médica impostergable.
Mariaella Gómez, José Antonio Durand y Nátaly
Montiel |
|
|
|
| |
|
|
| |
| |

Una y otra, y otra vez cada uno de los invitados
leímos nuestros respectivos trabajos a lo largo de
poco más de ocho agradables horas, donde la polémica
y la humorada se dieron cita campeando de arriba a
abajo en toda la sesión.
|
|
|
 |
|
|
| |
|
|
| |
 |
|
Hubo de todo: desde risas incontenibles y pequeñas frívolas conductas
adolescentes, hasta críticas acérrimas y bien estructuradas sobre las
lecturas, siempre en el espacio de la amistad y la cordialidad como
corresponde a un grupo de amigos que comparte el mismo loco frenesí por
escribir.
Ulises Paniagua y Ma. Eugenia Rodríguez |
|
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
El consumo de
vino no mereció sacrificar la estética de las letras. A las virtudes
culinarias del amigo Nicolás Fuentes se debió la degustación de
bocadillos que sirvieron incluso para el desayuno de las tres
sobrevivientes a la resaca literaria, Nátaly Montiel, Mónica Suárez y la
anfitriona.
Susana Bernal |
|
 |
Susana Bernal leyó poemas que bien podrían
inscribirse en dos grandes vertientes: los dedicados
al amor y el desamor, y los que siembran conciencia
por sus profundas reflexiones filosóficas sobre
tópicos fundamentales de la vida humana. |
|
|
| |
|
|
| |
| |
 |
|
|
Ulises Paniagua, escritor de propensión novelística,
leyó algunos de sus más recientes textos: cuentos de
muy buena factura y de extensión variada aunque
prevalece la intención de ampliar en explicaciones
detenidas y necesarias sus relatos.
Y, entre lo que leyó, destacó un poema inspirado en
Tulancingo en el 2o Encuentro Latinoamericano de
Escritores en octubre pasado y que dedicó a Saúl
Ibargoyen.
Delia Cabrera, Félix Pacheco y Cristina de la Concha
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
|
Nicolás Fuentes, dueño no sólo de un aguda mordacidad (mucha de
la cual se filtra traviesa en sus conocidos epigramas) sino de
la seriedad que reclaman los géneros de la poesía y el cuento
cultivados por él, leyó –entre otros– el siguiente texto: |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
|
 |
| |
| |
| |
| |
|
|
| |
 |
|
Gustavo Ponce |
| |
| |
| |
| |
| |
|
|
EINSTEINIANAS
Nicolás Fuentes
a Gustavo Ponce
La teoría
cuántica de la luz maría
es
relativa a los viajes de sus padres.
El tiempo
no es absoluto en todo el universo
es
relativo a la hora de tu checada.
La
electrodinámica
y la
mecánica newtoniana
es
relativa
a mi
marcapaso y a tu sobrepeso.
De la
física de los procesos azarosos
el estado
sólido
y la
estadística de cuantas
es el
intento de la teoría
de la
cosmología relativista del recuerdo.
La
electrodinámica de los cuerpos
en
movimiento en el asiento trasero
y las
faltas a la moral
es
relativo a la velocidad de la luz de la calle.
La
relación de la masa con la energía
para
obtener potencia nuclear
es
relativa a las sales de algunos laboratorios |
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
| |
|
El “Poeta de la Montaña”, como suele
llamársele a Jorge Quintanar,
deleitó con la lectura de algunos de
sus trabajos publicados en una muy
reciente antología bilingüe francés
español, coeditada por la Academia
de Extensión Universitaria y
Difusión de la Cultura de la UNAM,
en la FES Zaragoza, y Écrits des
forges, editorial quebequense. Aquí
una muestra: |
| |
| |
| |
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Los cuentos leídos por Cristina de la Concha fueron de índole
variada, desde
narraciones lúbricas plenas de erotismo
hasta
blancas y tiernas historias dedicadas al público
infantil. |
|
|
P A L
A B R A S E S C A P A N
Jorge
Quintanar
Desde la incertidumbre
descender
hasta la
estructura
el poema
los bloques del
pensamiento
translucen
el fragor
de la tempestad
impetuosas imágenes
pueblan el delirio
cada palabra que se
escapa
es un
paso hacia la locura.
Desde los arquetipos primigenios
tallar en la primera piedra
la silueta de una
estela.
Extender decantados
todos los verbos
abrir
las venas
hasta que brote desnudo
el lenguaje
y esculpa
el obelisco
con la
firmeza de la imaginación. |
|
|
|
| |
|
|
| |
Las fundadoras del Taller Cartago, las
multipremiadas poetas:
Mariella Gómez, María Eugenia Rodríguez, Nataly
Montiel y Mónica Suárez, leyeron trabajos tanto
recientes como algunos de los incluidos en su ya
célebre libro Senderos de Dido
y que ahora reproducimos:
| |
DONDE DESCANSA LA TRISTEZA
María Eugenia Rodríguez
En un día agotado de nubes
me elevo y en un punto lejano
descansa la tristeza
laceración permanente que
imprimió
un desvencijado calendario
Mis manos enlazan el pretérito
de tu sonrisa
la deposito sobre el buró para
soñar con ella
una magia delirante me pinta la
mirada
navego en tu piel vuelvo a mi
origen
|
|
DEMONIO SIN PAZ
Mónica Suárez
Sobre mi corazón se extiende un laberinto,
calles de sal transito en mi periplo
y cuando duermo oigo la voz antigua de sus ruidos,
ángel sin paz, perdido paraíso,
agua de mar oculta en sus abismos.
Sobre mi corazón acecha su asesino,
sombra rebelde, demonio que cultivo.
Cargo a mi corazón como a un ciervo herido,
en mi regazo esconde su destino
y sé que lo traigo cadáver de sí mismo. |
|
|
|
| |
|
|
| |
|
|
|
ENCALLADA LUNA
Mariella Gómez
Desde la imprudencia de
susurros
en la estremecida noche de
quebrados sueños
miro la encallada luna en tu
espalda ahíta de misterios
siento estremecida la aventura
que me depara la noche
lleno de ventanas mi espíritu,
para que llegues
sin respiro al fondo
insaciable de mi cuerpo.
|
|
NACÍ
Nataly Montiel
nací manzana
nací manzana verde
nací manzana verde de la noche
nací manzana verde de la noche insomne
nací manzana verde de la noche insomne que grita
nací manzana verde de la noche insomne que grita
mientras calla
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
|
Por su parte, Delia
Cabrera nuevamente nos hizo llorar al leer
el sensible poema dedicado a su señora madre
AMALIA: |
| |
 |
|
Delia
Cabrera |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
|
Felix Pacheco (quien dice que el Acta que certifica
su nacimiento omite la tilde sobre la letra “e”),
igual que irreverente e iconoclasta, alterna su vena
humorística de lo que ha dado en llamar “Poequeños”
con textos de asombrosa solemnidad con los cuales
obtuvo, como siempre, los aplausos del auditorio. |
|
Gustavo Ponce presentó un abanico de su
creación literaria en el género de poesía.
Leyó un texto abigarrado donde aparecen
nombrados desde Schopenhauer hasta
Nietzsche, pasando por Goethe, Bach y
Wagner, por citar sólo a algunos de los más
notables personajes que anidan en su poema.
Ése fue el texto que abrió la sesión y generó una
acalorada polémica que, empero, nunca rebasó los
márgenes del decoro. A Gustavo se le acusa de ser
poseedor de un envidiable e involuntario sentido del
humor que en muchas ocasiones permea su obra. |
| |
| |
| |
|
|
A M A L I A
Delia Cabrera
Anochece celda
a celda
en su cerebro
mi madre se va poquito a poco
Ella vivió como si tocara
la puerta alegremente
y nadie estuviera para abrirle
Ella toda mañana y rosas
como si vendiera
días soleados siempre
Le han llegado las despedidas
como pájaros haciendo nido
entre las ramas de sus huesos
Vuelve a contar sus leyendas
que ahora muestran hoyos
como calcetines desgastados
Se rompe la urdimbre
ella sabe que va a partir
y está soltando amarras
En sus ojos aletean
pesadas palomas plomas
de garúa limeña
Se pone sus aretes
cristalinos de soledad
y espera |
|
|
|
|
| |
|
|
| |
| |
| |
|
Quien esto escribe
leyó, por enésima ocasión, su desgastado y
agotado poema SUICIDIOHOMICIDIO aburriendo
una vez más a un público que ha escuchado
mil cien veces el mismito texto: |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
 |
| |
|
José Antonio Durand |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
| |
|
Ya entrada la noche, Cristina de la Concha,
con la debida formalidad de una espléndida
anfitriona, agradeció nuestra visita
asegurando que se sentiría sumamente honrada
si repitiésemos la sesión en un plazo no
mayor de dos meses.
Muchas gracias, doña Cristi, por
allá nos vemos… |
| |
|
|
SUICIDIOMICIDIO
José Antonio Durand
Al borde de este texto me degüello
y
acuso a esa mujer de ser culpable
que no me culpe a mí la ley de esta tragedia
pues sólo soy la mano ejecutora
La autora intelectual se dio a la fuga
y
viaja con su amante a Cadereyta
que Dios le mande un rayo al fuselaje
del pinche avión de Línea mexicana
Mátalos, mátalos, mátalos Señor.
Tú que todo lo puedes, mándales el rayo
Tú que eres toda bondad, mátalos, mátalos
Tú que eres Justo y Necesario, mándales el rayo
Mátalos ya, Señor. No seas su Cómplice
Dios mío, mata a tus hijos de mala voluntad
Mándales el rayo. Achichárralos, incinéralos
chamúscalos, calcínalos, carbonízalos
para que lleguen al infierno ya tostados
y
sigan quemándose con el fuego eterno del averno
Mándales el rayo, Señor
para que mueran calcinados
como puercos rostizados
Tú los matas y yo te rezo
Tú los matas y yo te rezo
Padre nuestro, Padre nuestro
Ay Ay…
Al borde de este texto me degüello
y
muero cual borrego desangrado
la autora intelectual de esta tragedia
ya puede estar conforme con su crimen. |
|
|
|
| |
|
|
| |
|
|