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SEGUNDA TERTULIA LITERARIA
por José Antonio Durand
Culturalcingo,
A.C.
Unión Latinoamericana de Escritores
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| Tulancingo cultural desea
una pronta recuperación a Dantón Chelén de La Pluma del Ganso. |
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Segunda tertulia literaria en la
ciudad de México con la participación de doce poetas y escritores, José
Antonio Durand nos escribe:
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Con
una asistencia de 11 escritores, el sábado 13 del
próximo pasado mes de junio, en esta ciudad de
México, se realizó la segunda
Tertulia Literaria promovida por Cristina de la
Concha
y Culturalcingo, A.C.
Como proyecto cultural itinerante, esta vez la
actividad se trasladó al domicilio del poeta Félix
Pacheco –autor de los poequeños con que
Jorge Enrique Escalona, José Antonio Durand, Delia
Cabrera y
Nicolás Fuentes, |
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Félix Pacheco |
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homenajea a Efraín Huerta, y del libro Pre Textos
poéticos, editado por la UNAM– quien fungió como
todo un espléndido anfitrión al no permitir
cooperación alguna para
sufragar los gastos de comestibles y bebestibles
consumidos por los tertulianos. Su distinguida
señora esposa se lució cocinando una tradicional
“cochinita pibil” que fuera degustada por la propia
Cristina, Ignacio Martín, Gustavo Ponce, Nicolás
Fuentes, Jorge Enrique Escalona, Delia Cabrera,
Hilda Águila, Jorge Quintanar, María Eugenia
Rodríguez, su señor esposo, desde luego, Félix
Pacheco y este servidor, José Antonio Durand. Es
decir, por todo el grupo ahí reunido.
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La primera ronda de lectura fue indiciada por
Gustavo Ponce quien, en uno de sus haiku refirió
domeñar a la soledad generando dicho señalamiento
una acalorada discusión, sobre todo por parte de
quien escribe esta reseña pues sostuvo que la
soledad no puede ser dominada a voluntad del poeta,
sino que más bien es la soledad la que somete la
voluntad del escritor. Se crearon dos bandos de
opinión y se escucharon respetuosamente los
argumentos de uno y otro lado. Al final, como es
costumbre en este grupo de amigos, nadie tenía
rencor alguno pues una vez más quedaban empatados
los equipos.
Gustavo Ponce |
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Hilda Águila. |
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De los momentos más significativos en la tertulia
fue la intervención de Hilda Águila, quien no sólo
leyó sus trabajos sino que, dueña del gran don de la
elocuencia, declamó poemas sin más apoyo que el de
la memoria. Entre los comentarios que surgieron al
término de su participación estaban aquellos que,
mutatis mutandi, comparaban el arte de la poeta
con el desplegado en su momento histórico por Manuel
Bernal, también conocido como “Tío Polito”, que a
mediados del siglo XX hacía las delicias de sus
radioescuchas con su declamación en la XEW en lo que
se ha dado por llamar la “Época de oro de la radio
en México”.
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Cristina de la Concha. |
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Una
muy grata sorpresa fue la brindada por la promotora
de estos espacios: Cristina de la Concha a quien
sólo conocíamos como narradora y no así como poeta.
De esta manera y ante la admiración de todo el
grupo, Cristina dio lectura de varios textos de su
autoría mismos que indudablemente se inscriben en la
más genuina lírica, recibiendo múltiples
felicitaciones por su poesía. No obstante, dada su
muy humilde y tímida personalidad, la escritora no
dejaba de insistir en que tales trabajos eran apenas
ejercicios que debían ser sometidos a la crítica de
un taller literario.
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Ignacio Martín |
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En
esta ocasión el buen humor estuvo distribuido entre
varios narradores y poetas, contenido en los textos
presentados por Enrique Escalona, Nicolás Fuentes y
Félix Pacheco...
- ...
Y fue una
una notable excepción el trabajo de José Antonio
Durand, quien nos tenía acostumbrados a su vena
humorística y sarcástica, pues ahora sólo dio
lectura de un trabajo que, aunque extenso (para
algunos de los presentes no únicamente resultó
extenso sino muy extenso) no tenía nada de satírico
y si mucha pesadumbre, en tanto que refería ese
declinar del cuerpo a consecuencia del ineluctable
paso del tiempo.
...
Después de esta breve interrupción de Cristina de la
Concha, continúo con esta reseña: |
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MEMITO
cuento por
Jorge Enrique Escalona del Moral
Memito tenía un
rostro angelical como pocos niños: su tez blanca,
ojos claros, cabello dorado y suave piel
hipnotizaban a cualquiera. Querían abrazarlo y
cargarlo las maestras, las mamás de sus
compañeritos, sus tías, el tendero, el policía, el
barrendero, la abuelita, todos. Era imposible
resistirse a sus carcajadas y a sus caricias. Tiene
ángel, repetía orgullosa su mamá, y eso lo sabía
Memito.
La muerte del
primer niño en la guardería donde...
(clic para continuar). |
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el autor de "Memito"
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De una
plena madurez sin lugar a dudas resultaron los
trabajos poéticos presentados por Delia Cabrera (a
quien se le presionó para que repitiera la lectura
de dos de sus poemas), Jorge Quintanar y María
Eugenia Rodríguez, quienes con ciertos ritornelos
temáticos (es conocida la afición de Maru por los
gatos, la de Jorge por el alpinismo y la de Delia
por la manumisión de la mujer) dieron lectura de
aquellos textos que los identifican con sus
querencias.
Delia Cabrera |
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La
siguiente Tertulia Literaria, programada para los
primeros día del mes de agosto próximo, tendrá lugar
nuevamente en el domicilio de Cristina de la Concha
a la cual estarán invitadas personalidades del mundo
de la creación a través de la palabra.
Lamentablemente no será posible repetir la presencia
de los mismos grupos de escritores, pues el proyecto
de doña Cristi consiste en dar oportunidad a
distintos escritores de compartir su trabajo. Hasta
entonces.
María Eugenia Rodríguez. |
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Del libro
Edición de autor
de Ignacio Martín
(fragmento) |
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¿CUENTO DE NIÑOS?
Para Aurora e
Isabel
Cuando Dios expulsó a Adán y Eva del Paraíso, estaba
enfurecido. Pasó el tiempo y, más calmado, se
acordaba de ellos. No podía hacerlos volver (ya
sabéis cómo son los padres cuando se ponen pesados),
así que pensó enviarles un regalo que, además, les
ayudara un poquito en eso de ganarse el pan.
Entonces inventó los cuentos...
DE TEOLOGÍA
No sé si fue Ome Téotl o Buda el que dijo: ¿por qué
no se me ocurriría a mí antes el cuento ese de Adán
y Eva?
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HISPANIDAD
Para Francisco
Los buenos españoles, más que instinto de conservación,
tienen instinto de conversación.
DEL GÉNESIS
Adán y Eva, desconcertados por la proposición de la
serpiente, fueron a ver a Dios. Lo demás no es
historia.
O bien...
Cuando el hombre vio a Eva junto al árbol, sintió una
sensación extraña, una especie de atracción. Para
acercarse más a ella se transformó en serpiente...
¡Pobre diablo!
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Y todo por una manzana... |
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