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¿Solución transgénica?
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La importación de maíz
transgénico -o lo que es lo mismo, de maíz genéticamente modificado- se
menciona como solución para impedir que siga el alza de la tortilla. |
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Para entender con qué se come el adjetivo “transgénico” es necesario
decir que todo organismo vivo -vegetal o animal- se compone de conjuntos
de genes que le dan sus características propias. |
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Conociendo tal composición, y alterándola, biotecnólogos contratados por
compañías transnacionales modifican las caracterísitcas originales de
dichos organismos. |
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Así, para hacer negocio ello, aseguran que hoy por hoy las semillas
transgénicas -o genéticamente modificadas-, debido a la alteración de
sus genes, puede garantizar más propiedades alimenticias y resistir
mejor las plagas y las enfermedades... Pero evitan hablar de los
peligros que su tecnología comporta. |
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Por el momento no se puede asegurar si los productos transgénicos causan
o no causan alergias graves, cáncer inclusive, en el ser humano. Pero en
cambio sí se puede decir con toda seguridad que representan dos clases
de peligros científicamente comprobados. |
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Un peligro es de carácter ambiental. Pues por un lado amenazan con
exterminar las semillas que no están modificadas, y por otro provocan
una espiral evolutiva de plagas y malezas similar a la desatada antes
por los insecticidas. |
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El otro peligro es económico. Pues al contrario de lo que el campesino
cultiva con métodos naturales, los productos transgénicos no se
conciben primordialmente para la subsistencia sino como mercancía para
la ganancia. Y, en tanto que objetos mercantiles, quien los adquiere y
cultiva no puede multiplicarlos a su conveniencia sino que debe
comprarlos para cada nuevo ciclo agrícola. |
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A
ese atentado contra la vida y la soberanía de las naciones, se agrega la
ofensa cultural que el maíz transgénico significa para la tierra donde
el maíz nació, es decir para la patria mundial de ese grano: México. |
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