Desde mi
país, país de los exiliados
Que vio mudarse un mal
vecino
de esos que nunca se van
Que cimentó con sangre su
ciudad
Ciudad que no ha terminado
de ser niña
Y ya conoce el sabor del
abuso.
Desde mi Pais, tierra suave
bajo asfalto rudo
Empedrados de todos los
precios
Le han opacado el nombre
Que cubren la flor y el
canto
Ya los hombres no mueren de
viejos
Ya las mujeres no pecan de
sumisas
No hacen mella los muertos
No se trabaja para otro día
El calor seco, quemante, nos pinta la cara
Pero el viento, de vez en
vez, refresca.
Mientras sepamos dónde está
la dignidad
No hemos perdido nada.