I
Soy
sombra que danza
o
escala de luz que sueña
paisaje erosionado
fulgor
horizontal o pozo de agua
Una
vez más el tiempo apremia
a
golpes de nostalgia e infinito
ansiedad y miedo
gotas
sobre mi cuerpo
Lejos
del sueño te presiento
tu
altura es ahora mi frontera
un
aire de eternidad que me traspasa
ante
el asombro indecible de saberte
Disfrazado de luna
erigiste tu holocausto en mi lecho
inmutable a pesar de la ruina y el olvido
y mis
labios navegantes surcaron tu misterio
Tomada
de tu aliento
remonté tus caminos, tus mareas
hasta
la roca erguida de tu cuerpo
hasta
el fuego que en el crepúsculo se enciende
Abrevadero de luz
ante
ti multiplico mi efigie
mudada
al ocre de un sueño
me
observo en la eternidad de tu mirada
Sostengo el tiempo entre mis manos
mineral líquido
espejo
de todos mis espejos
de un
sorbo bebo mi imagen toda
desleída avanzo hacia la noche
II
Es el
silencio precipicio
en que
la cordura se despeña abriendo cicatrices
desollado cuerpo acoplándose al tiempo
canto
que zozobra en esta orilla
Guardé
tu voz en un capullo de falena
por
eso busqué en todos sus vuelos
así
pasó abril, la primavera
y
llegó el otoño en un revolotear de hojas
Náufrago en un mar de vocablos
no
puedo enumerar todas las dudas
ni
partir a otros mares
a otras tierras.
Mi
ancla es tu silencio
esta espera
En la
mudez
en que
construyo juegos de luces y artificio
y
vuelvo a poseer mi imagen sin mirar a los espejos
emerge
igual que manantial
la palabra
Pero
no hay más sonido que la lluvia inundando las aceras
el
maullido de gatos que trepa los tejados
las
sirenas, su ulular de espanto
Sobre
el asombro de la noche
pesadas lozas son mis párpados
escriben un epitafio en lengua extraña
Amanece
fiel a
la oscuridad
el
silencio se repliega
III
Abalorio de olvido es la memoria
duda
que muerde el pensamiento
lejos
de tu abrazo mi voz sangra
quieto
mi canto permanece
Es el
tiempo argamasa de luz que se levanta
sobre
la bruma y las aceras
detenido por los restos de la noche
manantial que envuelve y agiganta
Andaré
su raíz, su laberinto
desde
el humus de la tierra
a los
peñascos de acero y hormigón que me aprisionan
Cuánto
silencio encierra la ciudad en su ajetreo
donde
las palabras se diluyen en reverberación y eco
donde
las calles son espejo
demencia y abandono
El día
es aguacero y doblar de campanas
corolas grises desgranando gotas
batalla de relámpagos y voces
fragmentos de sueño
puerto
del asombro
Pero
el tiempo se ha estancado
en un
cielo poblado de nostalgia
en los
muros decolorados de mi casa
en el
arpegio de lluvia
en mi
cama vacía
El día
vuelve a conjugar las voces
el
estruendo.
IV
Una
gota cae y no es de sal sino de tiempo.
Todo
es distinto
el
soplo de tu aliento se filtran con la lluvia
y
desde el sepia de una fotografía nace la aurora
Camino
del insomnio a la ducha
una
gota cae
entonces despierto
Es
medio día
la
penumbra yace bajo los pies
-se une a mis
pasos-
presagio de la noche
en que
duermo a fuerza de cansancio
Bajo
la tarde
una
ventana
flor
que marchita las horas
realidad que me derrota
Se
abre la puerta de un sueño
bálsamo de la existencia
que
acuna en caricias
que no
vuelven
Caminante de piedra abrazado de estrellas
de
nuevo marcho a tu lado
escucho de distancia tu voz
palabras que atamos al mirarnos
Una
gota cae
perfora la espera