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Cronicajuatenses
por Pterocles Arenarius
La inauguración del XXV
Festival Internacional Cervantino (FIC) ha ocurrido como siempre, con la
asistencia del góber y el presi. Sus bagajes culturales no
dan como para llamarlos de otra manera. Lo único bueno de sus
intervenciones para inaugurar el FIC es que fueron sumamente breves.
En la ciudad, desde la
semana pasada han empezado a verse rostros desconocidos, como cada año.
La población se multiplica más milagrosamente que los peces. En las tres
semanas se espera recibir a un millón de visitantes. Lo alentador es que
no llegarán juntos. Lo temible es que un alto porcentaje de ellos
estarán ebrios gran parte del tiempo que dure su estancia en Guanajuato.
Junto con los rostros
desconocidos también empiezan a verse en la pequeña ciudad los pefepos,
entiéndase, la Policía Federal Preventiva. Vienen en camiones como
soldados. Sabemos que son los mismos que han roto madres, mandíbulas,
cráneos, familias y hasta existencias.
Aquí vienen a misión
suave: controlar a las hordas embriagadas que aparecen en la ciudad los
tres fines de semana que dura el Cervantino. Fracasarán, ni siquiera
debiera anotarlo. Los borrachos son miles, no cabe ni el uno por ciento
de ellos en las cárceles del pueblito. Los pefepos los obligan a tirar
su chela al alcantarillado y sólo cuando quieren ensañarse se los
cargan. A los que no perdonan son a los que sorprenden con un toque de
mota. Los madrean, los llevan a la cárcel municipal y les roban todo lo
que pueden, además de humillarlos como si fueran sus enemigos
personales.
Los pefepos deambulando
con sus uniformes negros por esta ciudad tan bondadosa dan miedo. Y
ellos se empeñan en que así sea. No procuran parecer guapos, además
están muy lejos de serlo. Renuncian a priori parecer
inteligentes. Se niegan sin límite a regalar aunque sea ya no digas una
sonrisa, tan sólo una mirada benévola. Pero se esmeran en parecer hijos
de la chingada. Te convencen sin duda de sentirse hijos de la chingada.
Yo no dudo ni tantito que lo sean.
En esta primera semana
prometen el gran lujo Baaba Maal, directamente de Senegal; el
Ballet Nacional de China y una cosa insólita, el concierto de campanas
que realiza un compositor y profesor de la Universidad de Guanajuato:
Carlos Vidaurri. Música con las campanas de los abundantes templos de la
ciudad. Música creada ex profeso para la gente desde las campanas
de los templos de la ciudad. ¿Habráse visto?
Todos los artistas son
formidables. Lo que anotamos es un listado arbitrario y, por ello, sin
duda, injusto.
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